1
Define el archivo final
Anota si solo necesitas una imagen para publicar o un documento de trabajo con texto, máscaras y capas de ajuste independientes. Un editor de imágenes puede bastar para un único diseño final; Photoshop es más adecuado para un archivo que otra persona deba abrir y modificar. Pregunta a quien recibirá el archivo qué tipo de archivo espera exactamente.
2
Prueba la edición más difícil
No tomes la decisión basándote en un recorte si el trabajo también requiere enmascarar cabello con detalle, igualar colores con precisión o combinar varios objetos. Prueba primero el cambio más exigente en una copia. Compara la calidad de los bordes, el control sobre la zona afectada y la facilidad para corregir un error sin tener que rehacer la imagen.
3
Comprueba la entrega
Exporta un resultado de prueba, vuelve a abrirlo y comprueba sus dimensiones y su aspecto al tamaño al que se utilizará. Si otra persona va a modificar el trabajo, confirma que el texto y otros elementos importantes sigan siendo editables de forma independiente. Comprueba también las condiciones de acceso vigentes de la herramienta de destino antes de trasladar un proyecto sensible o urgente.